FIBROMIALGIA

La Fibromialgia es una enfermedad crónica que ocasiona dolor musculo-esquelético crónico difuso de más de 3 meses de duración y un cansancio profundo. El 76% de los casos también tiene trastornos del sueño. Tiende a adquirir una intensidad creciente y menguante.

Hace años este proceso se conocía como fibrositis pero, como no suele haber inflamación (-itis), se optó por cambiar el nombre. El nombre actual significa dolor (-algia) en los músculos (-mi) y en el tejido fibroso (tendones y ligamentos).

En 1990 el AMERICAN COLLEGE OF RHEUMATOLOGY estableció los criterios para la clasificación de la Fibromialgia. En 1992 la enfermedad fue reconocida por la Organización Mundial de la Salud, pero hasta ahora apenas forma parte de las materias enseñadas en las facultades de medicina.

  Criterios Diagnósticos de la Enfermedad

Se muestran a continuación los criterios que se toman a la hora de diagnosticar la enfermedad:

1. Historia de dolor difuso crónico de más de 3 meses de duración. El dolor debe darse en los cuatro cuadrantes del cuerpo (arriba, abajo, izquierda y derecha) y debe existir dolor axial.

2. Dolor a la presión en al menos 11 de los 18 puntos elegidos (9 pares simétricos): occipucio, cervical bajo, trapecio, supraespinoso, segunda costilla, epicóndilo, glúteo, trocánter mayor y rodilla.

3. Ausencia de alteraciones radiológicas y analíticas.

 Relación con edad y sexo

Los enfermos de Fibromialgia proceden de un amplio sector de edades, comunidades, ubicación geográfica y estratos socio-económicos. El 80-90% de los pacientes son mujeres entre 30 y 50 años, pero también puede aparecer en niños, ancianos y hombres.

El 28% de los casos ha comenzado en la infancia (sobre todo entre los 13 y 15 años), raramente antes de los 5 años.

En España lo padecen el 13% de los pacientes que acuden a una consulta de atención primaria, y el 10% de las consultas de reumatología. Esta alta prevalencia hace de este síndrome un problema socio-sanitario importante.

 ¿Es una enfermedad invalidante?

En el sentido de deformar o destruir articulaciones, afortunadamente no lo es. Es una enfermedad crónica, pero sus síntomas van y vienen. En contra de lo que creen muchos médicos, sí puede ser muy incapacitante en cuanto a dificultad para realizar actividades normales.

El impacto que origina en la calidad de vida del paciente es muy variable de unas personas a otras. Los estudios realizados en este sentido han demostrado que puede ser tan incapacitante como la artritis reumatoide y más que la bronquitis crónica o la diabetes mellitus. 

En algunas personas (13-17%) los síntomas pueden ser tan intensos que causan que el enfermo deje de ser socialmente activo y laboralmente productivo (Fibromialgia Severa), mientras que en otras, solo les ocasiona malestar.