El síntoma más importante es un dolor difuso que afecta a gran parte del cuerpo. A veces comienza de una forma generalizada pero otras veces empieza en un área determinada y desde allí se va extendiendo. El dolor se describe como quemazón, molestia o escozor. Los síntomas suelen variar en relación con la hora del día, el nivel de actividades, los cambios climáticos, fluctuaciones hormonales, la falta de sueño o el estrés. A veces pueden presentarse espasmos musculares.

Otra alteración característica es el cansancio que se mantiene durante casi todo el día. Al levantarse el enfermo se siente agotado (“parece que me han dado una paliza”). Aunque se duerma bien, no es un sueño reparador. En la fase profunda del sueño, los EEG (Electro Encefalograma) muestran unos registros alterados en el sentido de que se detectan unas ondas similares a las que mantienen la actividad alerta en el cerebro.

Este cansancio y dolor provocan que el enfermo intente evitar cualquier ejercicio. A consecuencia se hace cada vez menos ejercicio, la masa muscular empobrece y el nivel de tolerancia desciende todavía más. El dolor aumenta en los días que se duerme mal.

El 42% de los pacientes con Fibromialgia padece el Síndrome de Fatiga Crónica cuyo síntoma clave es cansancio crónico debilitador, que no se soluciona con reposo y que es lo suficientemente grave como para reducir la actividad diaria en un promedio del 50% o más.

Otros síntomas que puede producir son:

Rigidez: además de dolor puede ocasionar rigidez generalizada, sobre todo al levantarse, y sensación de hinchazón mal delimitada en manos y pies.

Problemas abdominales: gran parte de los enfermos padece colon irritable, diarreas alternadas con estreñimiento, dolores abdominales o vejiga irritable. Algunos afectados tienen problemas al tragar la comida, debido a anomalías objetivas en el funcionamiento del músculo liso del esófago.

Jaquecas o dolor facial: dolores en la cara, migrañas, tensión y dolores de cabeza vasculares.

Problemas genito-urinarios: aumento de la urgencia y/o frecuencia de orinar. La mujer puede tener la regla más dolorosa o sufrir de un empeoramiento de los síntomas de la Fibromialgia durante la menstruación, o desarrollar vestibulitis vulvar (dolor en la región vulvar y al mantener relaciones sexuales).

Parestesia: hormigueo, picor o quemazón, especialmente en manos y pies.

Sensibilidad a la temperatura.

Molestias en la piel: picor, sequedad y enrojecimiento de la piel. Tampoco es inusual sequedad en ojos y boca.

Síntomas en el pecho: Si se desempeña una actividad que implica una postura continua del cuerpo hacia adelante, frecuentemente se dan dolores de pecho y busto. Muchas veces va acompañado de respiración poco profunda y de problemas de posturas.

Perdida del equilibrio.

Transtornos cognitivos.

Sensibilidad ambiental.

Sensaciones en las piernas: El 31% de los afectados padece el síndrome de piernas inquietas.

Depresión y ansiedad: Afecta alrededor del 20% de los afectados y su tratamiento es importante, ya que ambas pueden agravar la fibromialgia.