Tratamiento Convencional:

Según las conclusiones del IV Congreso de Reumatología de la Comunidad de Madrid en diciembre del 2000, el tratamiento de Fibromialgia debe hacerse de forma multidisciplinar entre reumatólogos, atención primaria, psicólogos, rehabilitadores y fisioterapeutas.

El tratamiento de la Fibromialgia es bastante frutrante, tanto para el paciente como para sus médicos. Los medicamentos que se suelen utilizar para el dolor musculoesqueléticos serán aquellos pautados por un médico.

Se suelen prescribir antidepresivos tricíclicos en dosis más bajas que para la depresión, porque palían la disminución probada de los neurotransmisores. Como analgésicos, es el facultativo que nos trata, quien decide en cada momento el adecuado a prescribir.

Como cualquier enfermedad que causa dolor crónico, la educación del paciente es un componente esencial porque ayuda al enfermo a entender que es lo que puede hacer y que no, y que puede hacer para ayudarse a si mismo.

En la actualidad no existe ningún tratamiento que produzca la curación definitiva. Los tratamientos actuales sirven para mejorar la calidad de sueño y para reducir el dolor.

Otros Tratamientos:

En general, los resultados a largo plazo del tratamiento farmacológico son poco efectivos. Hay que cambiar el comportamiento, hacer ejercicio físico y todo lo necesario para evitar los factores que agravan los síntomas. Es fundamental tener una actitud positiva ante las cosas de cada día.

Cada vez con más frecuencia los pacientes de Fibromialgia están descubriendo que pueden aliviar sus dolores por medio de tratamientos alternativos, como estiramientos, yoga, Tai Chi, acupuntura, asesoramiento alimenticio, cura en balneario, etc.

El futuro respecto al tratamiento es esperanzador, ya que las investigaciones sobre Fibromialgia están progresando con rapidez. Es cuestión de tiempo que los adelantos se traduzcan en tratamientos más eficaces.