Estudios recientes apoyan de forma indiscutible que la severa fatiga de estos enfermos en una fatiga real y orgánica, no relacionada con la aversión o fobia al ejercicio y que no mejora con placebo.

Los problemas con la concentración parecen estar a nivel de la eficacia del procesamiento de la información. Investigaciones con pacientes con fibromialgia demostraron disminución de la eficiencia, donde hay que utilizar otras partes del cerebro a medida que las tareas se vuelven más complejas. En pacients con SFC se demostró lo mismo.

La relación entre el sueño y la respuesta inmune se está investigando por el momento en varios centros. Las alteraciones del sueño no muestran relación con la gravedad de la fatiga.

No está claro si los ganglios inflamados (adenopatías) y el dolor de grarganta se deben a un sistema inmune activado o a otras causas.

  Otros Síntomas Comunes:

Además de los ocho síntomas principales que constituyen la definición del SFC, entre el 20% y el 50% de los pacientes experimentan otros síntomas. Tales manifestaciones abarcan: dolor abdominal, intolerancia al alcohol, flatulencia, dolor torácico, tos crónica, diarrea, mareo, sequedad en los ojos y boca, dolor de oídos, dolor mandibular, rigidez matutina, náuseas, sudoración nocturna, trastornos psicológicos (depresión, irratibilidad, ansiedad, ataques de pánico), ahogo, sensibilidad dérmica, sensación de hormigueo y pérdida de peso.

El SFC puede coexistir o compartir síntomas con otras enfermedades de la llamada “Medicina de la Complejidad”: Fibromialgia, Sensibilidad Química Múltiple, Síndrome de Colon Irritable, depresión y ansiedad, lo que puede dificultar el diagnóstico del SFC y las condiciones coexistentes.